3.29.2005

Continúa el cuento de la Nada...



Rowena en la dimensión de Ainda

Rowena solía salir a galopar por los aires tailandeses todos los días, entre la gente... aunque ellos nunca la vieran. Ese día algo pasaba en el aire que respiraba, había amanecido con una sensación de vértigo y expectativa que incluso la había hecho que se erizara su blanco pelaje, quizá un presentimiento o quizá un estado anímico nuevo, más allá de su acostumbrada volubilidad.
Volaba así en sus propios pensamientos y sensaciones cuando visualizó a la distancia una pequeña embarcación siendo revolcada por unas sorpresivas olas altas. Rowena se acercó y trató de salvar a los pescadores que estaban en ella, pero hiciera lo que hiciera, sus actos no ayudaban en lo más mínimo, estaba del otro lado del velo, desde donde los humanos no podían verla.
Deseó, deseó con todas sus fuerzas, conjuró toda su energía para pedir que se le permitiera traspasar el velo. Y tras una repentina vibración que hizo cimbrar ambos mundos, Rowena apareció volando sobre la embarcación.
La aparición de Rowena ante los ojos de los pescadores solo incrementó los gritos de horror que ya habían comenzado con el eminente naufragio del pequeño barco, ya que pese a la blancura y luminosidad de aquel ser, el hecho de visualizar un caballo alado, les evocó una imagen apocalíptica.
Los pescadores dejaron de lado su pánico por la marea pensando en que si destruían a aquel extraño animal, la marea cesaría y podrían salvarse. Juntaron sus arpones y lanzas, Rowena seguía sin entender que pasaba, e inclusoaun estaba intentando salvar a algunos pescadores que habían caído al mar, hasta que repentinamente una lanza atravesó una de sus alas y mientras trataba de liberarse, siguió siendo atacada por la gente or la que había implorado, por la que había juntado toda su energía para traspasar el velo. Trató de huir, pero sus alas estaban ya muy dañadas, al igual que su piel, aún así logró alejarse un poco, pero no lo suficiente como para que la red que los pescadores habían lanzado no la alcanzara y envolviera su cuerpo, precipitándola hacia el mar. Antes de que su cuerpo tocara el agua, una lanza atravesó su corazón, el tiro de gracia.
Las aguas de aquel mar recibieron su último exhalo de vida, el cual envolvía la energía de Rowena, como si fuera una esfera de cristal que contuviera la esencia de un ser de luz. Dicha esfera se elevó emergió del mar, se elevó por el cielo y quedó suspendida sobre las nubes de la tormenta. Los truenos se dirigieron hacia la esfera, convirtiéndola en un objeto enceguecedor que en una estridente explosión desapareció.

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